lunes, 6 de julio de 2015

Y si viviéramos dentro de una ballena


Esta vez sí que les he adeudado muchos posts! Pero de seguro con este que les traigo, empiezo a compensarlos. Les contare sobre la ruta de las ballenas jorobadas, y su visita a las costas ecuatorianas.
Decidimos con mis amigas, ir a hacer este viaje que ya nos tenía con pendiente. Salimos hacia Puerto López, lugar que las ballenas jorobadas visitan desde Junio hasta aproximadamente los primeros días de Octubre para su apareamiento y reproducción; luego que las hembras paren retornan con sus machos y crías a las heladas aguas antárticas.

Tomamos transportes Jipijapa del terminal de Guayaquil, cuesta unos $5 el boleto, como no alcanzamos a irnos en ejecutivo, fuimos en estos buses en donde se suben vendedores ambulantes, no suelo usarlos porque a veces pueden ser medio peligrosos, sin embargo todo paso sin inconvenientes y con comida deliciosa, desde corviches, cake de guineo, torta de choclo, hasta unas tarrinas con ceviche de pescado que cuestan $1,5. 

Llegamos como después de 4 horas al pequeño terminal de Puerto López, en seguida un señor que tenía la camisa de guía del Parque Nacional Machalilla, se nos acercó ofreciéndonos el tour para ver a las ballenas. Cuesta $25 más $1 que debes pagar a la entrada del muelle. El tour también incluye, la visita a la isla de Salango donde puedes bajar y nadar, hacer snorkel, o quedarte simplemente admirando la vista de aquel lugar.

El mismo señor se ofreció a llevarnos a un hostal llamado Nantu, por cierto el medio de transporte son las tricimotos. Llegamos al hostal, que nos pareció muy bonito y económico puesto que tenía piscina, jacuzzi, y todas las comodidades en la habitación. Casi por las mismas salía el tour para ver a las ballenas… No voy a mentirles, la vida en el mar no es para mí, pero por ver a estos animales tan majestuosos e imponentes me puse en marcha. Para verlas, el yate debe adentrarse en mar abierto, el vaivén y las olas son sumamente fuertes, así que si eres de los que te mareas, es necesario que lleves pastillas contra el mareo y quizás algún caramelo o chupete.

De repente comenzó el espectáculo, y pudimos divisar un gran lomo de un tono azulado oscuro, emergiendo de la superficie del mar, todos en el yate nos emocionamos, aunque los guías, no te dejan cruzar de lado a lado del mismo, puesto que indican que se debe mantener el equilibrio en la embarcación. Te piden tranquilidad y que todos las vamos a ver, pero en realidad en ese momento es tan poco probable guardar la calma, pues quieres verlas en todo su esplendor. Nos explicaban que las hembras son más grandes que los machos, y que usualmente cantan y saltan en el ritual de apareamiento, y después continúan realizando actos de cortejo, mostrando sus colas o sus aletas. 
Con una de mis amigas, subimos a la parte de adelante del yate, la verdad es que ahí si se siente todo el movimiento del lugar, definitivamente ese si no es apto para alguien que se marea. Desde ahí pudimos observar algunas apariciones de las colas, aletas y lomo de las ballenas, incluso observamos su respiración.

Tuvimos toda la suerte de que antes de irnos, una ballena nos regalara un salto espectacular, esa fue nuestra despedida de aquellas aguas profundas. De ahí fuimos a la isla de Salango, donde ya el mar está mucho más sosegado, y de ahí al islote de Salango a ver a los piqueros de patas azules y fragatas. 


El recorrido fue maravilloso, duró aproximadamente unas 3 horas. El viaje es recomendadísimo, y en definitiva alguna vez en la vida debemos ir a ver a estos magnos animales!!!

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Los dejo con un corto video de lo que pude avistar!!!


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